La importancia del asesoramiento científico en tiempos de la pandemia: Una experiencia desde la Ciudad de México

Republished: 26th January 2021

Ma. Beatriz Sánchez Monroy, PhD

@BeatrizSmonroy

Estancia Postdoctoral de Incidencia. Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT). Actualmente, trabaja en el fortalecimiento del Programa Nacional Estratégico de Salud y articulación estratégica e incorporación de evidencia en temáticas cuyo eje transversal es la salud. Académica en el Departamento de Ecología y Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Ha realizado la Estancia de Interfaz Ciencia-Política de la Ciudad de México (2019-2020),  colaboró en la coordinación interinstitucional de universidades públicas y privadas a través de la red de Universidades Resilientes y brindó asesoría científica durante la construcción de la “Guía práctica para la reapertura de actividades académicas” en el contexto de la pandemia por COVID-19.

La enfermedad COVID-19 producida por el virus SARS-CoV-2, se detectó por primera  vez en la ciudad de Wuhan, China en diciembre de 2019 y fue declarada como pandemia el 11 de marzo de 2020 por la Organización Mundial de la Salud (OMS)1. En México la Fase 1 de la epidemia inició el 27 de febrero del 2020 desde que se confirmó el primer caso en la Ciudad de México, la Fase 2 se declaró el 24 de marzo y finalmente la Fase 3 el 21 de abril, mientras que el 01 de junio inició la nueva normalidad2.

A nivel global, la pandemia es considerada un desastre por todos los alcances de sus efectos al sector productivo, las afectaciones en materia de salud y educación correspondientes al sector social, a ejes transversales como la gobernanza, reducción del riesgo de desastres, empleo y medios de vida.

El sistema educativo es uno de los más afectados por las medidas de distanciamiento social, de acuerdo con datos del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior (IESALC), el cierre temporal de las Instituciones de Educación Superior (IES) afecta aproximadamente 23.4 millones de estudiantes de educación superior y a 1.4 millones de docentes en América Latina y el Caribe; esto representa, más del 98% de la población de estudiantes y profesores de educación superior en la región3. Hoy por hoy, el sistema educativo se encuentra frente a un nuevo paradigma para el fortalecimiento de la resiliencia educativa, retomando el concepto de resiliencia del marco de Sendai 2015-2030, como la capacidad de un sistema, comunidad o sociedad expuestos a una amenaza para resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de sus efectos de manera oportuna y eficaz, lo que incluye el aprendizaje, la preservación y la restauración de sus estructuras y funciones básicas.

La Secretaría de Educación Pública del Gobierno de México informó que las IES participan en la suspensión temporal de actividades con un total de 5.3 millones de personas, que equivale a 4.2% de la población nacional, de los cuales 4.7 millones son estudiantes, cerca de 430 mil docentes y poco más de 188 mil no docentes, en 6,404 planteles de Educación Superior de las cuales, 2,455 IES son públicas y 3,949 privadas. La decisión tomada hasta el momento en México, es que el sector educativo abrirá sus puertas hasta que el semáforo epidemiológico cambie a color verde en cada entidad federativa. En este contexto, las universidades de la Ciudad de México cerraron sus puertas durante la semana del 16 al 20 de marzo para migrar todas sus actividades académicas y administrativas a distancia, así la pandemia transcurrió con los campus solitarios y la comunidad académica organizada a través de medios sincrónicos y asincrónicos hasta concluir el ciclo escolar 2020-2 (enero- junio 2020).

Ante el desafío al que se enfrentan las universidades en la Ciudad de México, la planeación para los planes de reapertura de actividades académicas presenciales o semipresenciales debe empezar lo antes posible, para preparar el sistema educativo hacia la “nueva normalidad” y anticipar las consecuencias directas o indirectas de la COVID-19. Los estudios de diagnóstico son acciones prioritarias, para plantear la realidad post-pandemia en términos de indicadores, tales como la discontinuidad en el aprendizaje, la deserción escolar, la exacerbación de desigualdades y la pérdida de personal estudiantil, docente y administrativo, así como la evaluación del estado actual de la infraestructura. Sin embargo, la decisión trascendental será en el desarrollo de resiliencia e innovación educativa, para el replanteamiento del sistema educativo, mediante sistemas de educación a distancia y modelos híbridos, incluyendo la capacitación de los docentes y estudiantes en las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) para la educación. Definitivamente, no todos los procesos de enseñanza-aprendizaje se pueden transformar en educación a distancia, habrá algunos programas de carreras como medicina, química, biología y otras ciencias experimentales que requieren procesos estrictamente presenciales.

Para fortalecer las decisiones hacia la nueva normalidad en las universidades y en el gobierno local, se requiere una coordinación interinstitucional e intersectorial y contar con evidencia científica sobre la evolución de la pandemia y sus efectos en salud y a nivel psicológico en la población escolar. En este contexto, se presenta un ejercicio de asesoramiento científico que se llevó a cabo en el Convenio Marco de Coordinación Interinstitucional de la red ECOs, de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México4, a través del Programa de Universidades Resilientes (PUR). El PUR está conformado por 12 universidades públicas y privadas, que colaboran con personas tomadoras de decisiones del gobierno local y asesores científicos. La metodología de trabajo consistió en la realización de mesas de trabajo y paneles de dialogo proactivo coordinados por las Secretarías de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación y de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil. La evidencia tomada para el trabajo colaborativo desarrollado por este grupo, fue una revisión crítica de los planes de reapertura de países como Alemania, Canadá, China, España y Japón y las recomendaciones hace la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la OMS para escuelas, y el Plan Gradual Hacia la Nueva Normalidad del gobierno local5 y nacional.

La interacción entre los actores diferentes derivó en la “Guía práctica para la reapertura de las actividades académicas6, documento que reúne recomendaciones generales para las universidades públicas y privadas. Esta guía fue pensada en un contexto inclusivo y de forma complementaria a los Lineamientos para la Ejecución del Plan Gradual Hacia la Nueva Normalidad del gobierno local y respetando la autonomía de cada una de las universidades miembros del grupo, derivado de este andamiaje de articulación; en forma paulatina cada institución integró su propio plan de transición a la nueva normalidad, retomando las recomendaciones concentradas en la guía y los Lineamientos Técnicos de Seguridad Sanitaria en el Entorno Laboral” publicados por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social7 y adaptando las que responden a las necesidades de sus comunidades. Las IES en la Ciudad de México identificaron cinco principios rectores para la construcción de sus planes de reapertura (Figura 1).

 

A pesar de la diversidad y complejidad de las IES en la Ciudad de México, los planes de retorno a la nueva normalidad convergen en algunas decisiones, tales como la ejecución de protocolos de diagnóstico para evaluar las afectaciones de la COVID-19 en las poblaciones universitarias y continuar con actividades académicas a distancia o modelos híbridos para el ciclo 2021-1. Aunado a la implementación de medidas de promoción de la salud, mitigación del riesgo de contagio por el virus SARS-CoV-2 y la reincorporación del personal de forma escalonada y gradual. Las acciones más relevantes en materia de prevención es el acondicionamiento de las instalaciones tras un proceso de limpieza profunda y desinfección de áreas comunes, la instalación de filtros sanitarios  en  los accesos a los planteles, capacitación al personal sobre las nuevas disposiciones sanitarias y las medidas de autoprotección para toda la comunidad. Otra medida de prevención para evitar contagios por el virus SARS-CoV-2 al interior de las IES, es la suspensión temporal de eventos socio-organizativos presenciales, tales como, las ferias científicas, congresos locales y viajes académicos fuera de la Ciudad de México. Adicionalmente, se discute la importancia de garantizar que todas las acciones impresas en estos planes de reapertura se cumplan estrictamente y lograr seguridad sanitaria antes, durante y después de la reapertura de actividades académicas, así se han designado las Comisiones de Seguridad e Higiene y las de Atención a la emergencia Sanitaria al interior de las universidades.8,9,10,11

La experiencia adquirida durante el ejercicio anteriormente descrito es muy enriquecedora desde el enfoque de las Estancias de Interfaz Ciencia-Política (EICP), pues a través de esta iniciativa pionera en América Latina, es posible hacer estancias en dependencias gubernamentales del Gobierno de la Ciudad de México, impulsando la formación de asesores científicos especializados en la gestión de la evidencia científica para la toma de decisiones. Este es un ejemplo de la colaboración del Programa de Estancias de Interfaz Ciencia-Política con el PUR y con ello la contribución al objetivo 17 de la agenda 2030, que promueve las alianzas estratégicas entre los gobiernos y los sectores académico, privado y social. A pesar de que en México se han iniciado los esfuerzos para impulsar la cultura del asesoramiento científico, se requiere mayor inversión y sobretodo que los gobiernos reconozcan a la ciencia como un elemento fundamental en la formulación de políticas basadas en evidencia. Otra área de oportunidad es ampliar los programas de asesoramiento científico a nivel federal, para tener un mayor alcance hacia los gobiernos estatales y municipales. Además, se requiere que las IES integren programas de formación de asesores científicos e inserten tópicos de interfaz entre Ciencia-Política en los programas de posgrado y la construcción de alianzas estratégicas con programas como la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (American Asociation for the Advancement of the Science AAAS)12.

Por otro lado, resulta relevante la diversificación de la vocación científica para la formación de especialistas en la gestión oportuna de la evidencia científica y la traducción del componente técnico a un lenguaje asequible para todas las partes involucradas. En otras palabras, la evidencia científica, artículos de investigación, tesis, libros, bases de datos, etc. generados en las investigaciones científicas, deben ir más allá de las revistas indexadas y los grandes repositorios, donde se almacenan millones de investigaciones valiosas y que no tienen un uso tangible, fuera de la generación de conocimiento. Para hacer posible la vinculación entre el conocimiento científico y los procesos de toma de decisiones, se recomienda el fortalecimiento de los mecanismos de colaboración entre la comunidad científica y política del país, así como la creación de canales de comunicación asertiva y eficaz.

Después de reflexionar sobre la importancia del asesoramiento científico en tiempos de la pandemia y exponer una experiencia desde la Ciudad de México, se puede concluir que la pandemia por la COVID-19 ha reiterado la imperante necesidad de que los gobiernos cuenten con asesoría científica y lo crucial que resulta, la colaboración constante entre los científicos y las personas tomadoras de decisiones. Sin embargo, para tener un ecosistema de asesoramiento científico robusto, esta praxis debe ser ordinaria y tener varios esquemas de asesoramiento a través de actores como, los institutos de investigación, sociedades académicas, científicos en las dependencias gubernamentales y agencias regulatorias, consejos consultivos, bibliotecas y unidades parlamentarias de asesoramiento13.

 

References

1 https://www.who.int/es/news-room/detail/27-04-2020-who-timeline---covid-19

2 https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5594138&fecha=29/05/2020&print=true

3 https://www.iesalc.unesco.org/2020/04/14/iesalc-insta-a-los-estados-a-asegurar-el-derecho-a-la-educacion- superior-en-igualdad-de-oportunidades-ante-el-covid-19/

4 https://redecos.cdmx.gob.mx/marco-normativo/

5 https://covid19.cdmx.gob.mx/nuevanormalidad

6 https://redecos.cdmx.gob.mx/2019/11/comites-tecnicos/

7 https://www.gob.mx/stps/documentos/lineamientos-tecnicos-de-seguridad-sanitaria-en-el-entorno-laboral

8 https://www.ipn.mx/assets/files/ccs/docs/noticias/2020/06/plan_integral_final.pdf

9 https://www.upn.mx/index.php/2-uncategorised/677-plan-integral-para-el-retorno-seguro

10 http://www.ucsj.edu.mx/conocenos/calendario-de-eventos/2019/archivos/comunicado4.html

11 http://www.comunicacionsocial.uam.mx/covid-19/comunicados-covid19.html

12 https://www.aaas.org/programs/science-technology-policy-fellowships

13 Gluckman, P. (2018). The role of evidence and expertise in policy-making: the politics and practice of science advice. J. & Proc. Roy. Soc. New South Wales, 151, 91-101. Disponible en: https://www.ingsa.org/resources/references-for-scholarly-texts/

 

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